ENRIC GONZÁLEZ: “Lo peor del periodismo son los lectores”

Enric González (Barcelona, 1959) periodista y escritor español, escribe para El Mundo y colabora esporádicamente en la revista JotDown. Hasta no hace mucho era corresponsal en El País pero decide marcharse tras comprobar que este diario había dejado de tocar los huevos. Misión de todo periódico. Cubrió la Guerra del Golfo y se sintió tremendamente decepcionado con la profesión. No cree en los comentarios que se escriben en Internet pues piensa que esa gente era la que antes escribía en la puerta del váter. Defensor reconocido de los escritores rusos y aunque Fiódor Dostoyevski no era gran escritor, lo que contaba era una genialidad. Subiendo Paseo de Gracia, envuelta entre fachadas características de Barcelona, llego a Casa Fuster donde me espera Enric. Pide un Jack Daniels con hielo y comenzamos la aventura.

Enric González. M. Graizer para JotDown

Enric González. M. Graizer para JotDown

Querías ser veterinario, pero tu padre te mandó antes a hacer prácticas a La Hoja del Lunes. Y al parecer, te quedaste en el mundillo del ajetreo en las redacciones y fuera de ellas.
Sí. Digamos que habría sido absurdo que mi padre dijera que no quería que fuera veterinario, pero me dijo que antes probase lo del periodismo. Yo era bastante joven, supongo que por razones de fecha de nacimiento y demás, acabé el Bachillerato un año antes. Tenía 17 acabados de cumplir, de hacer las prácticas en la redacción, empezaría Veterinaria con 19 recién cumplidos así que no era una idea tan descabellada hacer unas prácticas en la redacción. Tenía seis meses para estar con las prácticas y otros seis para tocarme los huevos e irme a Zaragoza a hacer la carrera que en principio iba a hacer. Durante esos seis meses de prácticas, yo era un pipiolo total. Imagínate un crío ahí, estás acojonado. Faltaba un mes para que terminara y me llamaron de El Correo Catalán ofreciéndome un sueldo de adulto. Y pensé que ya que estaba ahí, tenía que aprovechar. Probaría un año…y el año se convirtió en otro año y después en veinte, treinta años.

Entre práctica y práctica y saltando de puente a puente, afincaste en El País. ¿Cómo fueron esos comienzos?
Uf. Menudo viaje al pasado. No son años ni nada. Mientras estaba escribiendo sobre economía y haciendo algún reportaje para trabajar con Josep Huertas Clavería, un tipo que me interesaba porque mi padre le había conocido, también había escrito un libro sobre Banca Catalana con Jaume Rexach y Francesc Baiges. El libro se vendió bastante bien.

¿Cuántos años tenías de aquella?
Yo tenía veintidós y bueno, ya había leído bastante sobre economía. Hice la parte más sórdida, más ruda. No sé cuántos ejemplares se vendieron pero nos pagaron bien.

Tuvo su repercusión.
Su repercusión en los medios, en las librerías no. Salió y hubo un cierto revuelo. Sobretodo en El País, que era un diario con el que yo apenas tenía contacto. Sacó varias historias a partir del libro citándolo y demás.Y fue a raíz de eso y que yo tenía bastantes problemas para seguir escribiendo porque me empezaron a vetar, cuando decidí irme a El País.

¿En qué año llegaste a El País?
Esto fue en el 85 y estuve 27 años.

De aquella, estaba Polanco, ¿no?
Sí, claro y el director era Cebrián. Era todavía la fundación generacional, faltaban algunos pero esa era principalmente. Estábamos ante la primera fase de El País.

Recuerdo que Ramón Lobo decía que mientras estuvo Polanco, todos se sentían parte de un mismo barco. Tras la muerte de éste, todo cambió.
Sí, coincide y algo tendrá que ver. A Polanco yo no le conocía mucho, pero cené con él una vez a solas y era un tipo humano. De estos con los que puedes hablar sin que tengan que imponer ninguna autoridad. Era un hombre que conocía sus limitaciones, era un hombre de cultura muy limitada, pero sabía hacer dinero.

De hecho, en una entrevista que te hacen en JotDown le calificas como alguien que pudo ser y no fue. 
No recuerdo lo que dije pero realmente era un tipo que conocía sus limitaciones y que trabajaba con muy poco egoísmo. No esperaba que dijeran de él que era un sabio. Él sabía que no lo era. La vez que cenamos juntos hablamos de fútbol, de tele…lo que se habla en una conversación cuando no conoces a la otra persona. Luego vino Cebrián y él sí que era de esos que gustan de que le reconozcan como sabio. Cosa que no es. Es otro tipo de persona y desde luego mucho peor empresario.

¿Discutes el papel de Cebrián como periodista?
No discuto ese rol, lo cual no quiere decir que me parezca deslumbrante. Él se aprovechó de las circunstancias históricas. Siempre presume de cuando el 23-F.

Es verdad, que incluso ese día El País sacó su ejemplar.
Sí, sí. Pero vamos a ver, hijo de puta (hablando de Cebrián), el que dijo que salía ese día el periódico fue Polanco, no tú. Y quien escribió el editorial El País, con la Constitución fue Javier Pradera. Él tenía a gente que le hacía el periódico, la redacción prácticamente iba sola. No inventó la Coca-Cola, que es lo que ha intentado hacer ver después.

¿Recuerdas algún momento exacto en el que tú pensaras: El País está dejando de tocar los huevos?
¿Uno? ¿Sólo uno?

O los que quieras.
Cuando condenan a Alfredo Sáenz Abad que de aquella ya estaba en el grupo Santander. El País lo mete en un breve al fondo de Economía. Y ahí ya dije que vale, que ya entendía de qué iba la cosa. Los bancos tenían pillado por los huevos a Cebrián, ya estaba entendido todo. Conste que Alfredo Sáenz fue mi fuente durante la escritura de “Banca Catalana” y después en la fusión del Bilbao Vizcaya. Es decir, le conozco y es un ejecutivo fantástico. No es por él, yo le respeto muchísimo. Pero si le condenan y no lo pones en portada es que eres un mariquita.

Decides abandonar El País  “motu proprio”. ¿Fue una decisión sin planes de futuro o intuías que algo aparecería?
Nada. Ahí pequé un poco de arrogancia pero pensé que malo sería que no encontrase un sitio en donde trabajar. Me habían llamado en los últimos años de algunos sitios. Pero no había nada. Me quedé en el paro y sin flotador.

A finales de Noviembre en una entrevista que te hacen en Público.es comentas que no sabes a dónde ir. Una fuente por esas mismas fechas me dice que tú ya estabas hablando con Pedro J. Ramírez sobre una posible columna de fútbol y otros planes que te llevarían a El Mundo.
Sí. Es exactamente así. Yo dejo El País a principios de Noviembre, que es cuando se firma la indemnización (la mínima legal). Y poco después me llamó una persona de Editorial Planeta y quedamos para tomar un café en Paseo de Gracia. Me preguntó si me importaba que viniese una amiga suya. Esa amiga suya resultó ser periodista en El Mundo y le dio mi contacto a Ramírez. Quedamos para comer en Madrid y ya nos fuimos poniendo de acuerdo poco a poco. Aún así, hay dos o tres semanas en las que yo no sé que será de mi futuro.

Esto te lo puedes permitir porque no tienes una familia a la que mantener.
Claro, claro…yo siempre digo que estos experimentos, eso de no saber qué será de tu futuro, no se pueden hacer en casa. Yo puedo hacer algunas cosas que otros no pueden hacer. Pero teniendo una familia a ver quién coño se atreve, heroicidades las mínimas. Esto es un empleo. Ni vocaciones ni pitos.

Es un empleo pero quiero pensar, quiero creer, que para ti también es vocación. Si no fuese vocación, no tendrías tantos huevos de coger y mandar al traste a un periódico que no está cumpliendo su función.
Claro, si es lo que he mamado toda la vida. Cuando yo empecé, y alguna vez lo había dicho en esas noches en las que sales con un colega y te emborrachas: este es un oficio que en gran parte se transmite genéticamente.

Es tu caso.
Es mi caso, sí. Hay una especie de raza, espero que no se entienda mal, pero hay una raza que es pura sangre porque ya ha nacido en esto. Llevo desde los cinco años mamando esto. Cuando mi madre tenía que ir a algún sitio, me dejaba en el periódico. Y vas escuchando a periodistas. Lo que beben, lo que fuman, cuánto se ríen y discuten. Terminas pensando que no es mal sitio. Así que yo tenía conciencia de ser parte. Pero siempre he querido ver esto como un trabajo. Y parte del pecado de la prensa en los últimos años ha sido eso de la vocación. La gente piensa que como tiene vocación tiene que aguantar esto y lo otro. Y yo pienso que no, que es un trabajo joder, si fuese una vocación te habrías ido ya y no hubieses aguantado nada.

Me remito entonces a lo de antes, para ti es vocación. Tú te terminaste marchando porque no aguantaste más.
Sí. Sí, es una puta vocación. Pero no hay que verlo así.

Con respecto a tu salida y a la de otros muchos periodistas de El País, aunque en diferentes circunstancias, Gervasio Sánchez decía en Twitter que El País los prepara y los suelta para que conquisten El Mundo.
No estoy mucho en Twitter pero Gervasio es un gran amigo desde hace años y es un tío estupendo. Jamás podría hacerle una entrevista. Y tiene un punto de razón en eso que mencionas tú. A mi me formó El País. Yo no tenía estudios universitarios. El País me envía a cursos, a sitios… sin estos medios yo sería otra persona. No digo que yo valga gran cosa como profesional pero desde luego sin El País valdría mucho menos. Y no fue sólo conmigo. Y creo que era la política adecuada, era absolutamente inteligente. El País llegó a tener una redacción inmejorable. El director tiene que ser un auténtico gilipollas para no sacar provecho de eso. Y luego ha acabado ocurriendo eso, que el director es un perfecto gilipollas.

Vas a hacer un reportaje mensual para El Mundo. ¿Qué líneas vas a coger en esta nueva etapa?
Esto todavía no se ha aclarado. Lo que sí le dije a Ramírez es que a mi el columnismo me aburría. En un mes y pico me iré para Roma y escribiré desde ahí cada día.

El trabajo del corresponsal es mucho de ya veremos qué pasará mañana. Es el día a día.
Es lo divertido. Yo estaba en Boadas, una coctelería, tomando un Martini con el mejor reportero español de todos los tiempos (para mi al menos), cuando me llama Iñaki, el director adjunto de El Mundo y me comenta lo de Roma. Esto es lo que nos gusta y lo que nos pone. Todo lo demás es filfa.

Después llego a mi casa con estas ideas y me dicen que no vaya a hacer más entrevistas.
(Ríe) Ni caso. Los padres son los grandes enemigos del periodismo. Yo pensaba que mi problema sería mi madre, la que estaría más preocupada. ¡Pues no! Nada que ver. Mi problema ha sido mi padre. Y yo pensando…¡pero si es periodista! En cuanto dices que te vas a un sitio ligeramente peligroso, los padres ya empiezan a sufrir.

Tu padre sería el que más se preocupaba porque sabía de qué iba el asunto.
Seguramente pero… si no pasa nada. Si miras la proporción de periodistas extranjeros muertos…es mínima. Mínima. El periodista que sufre es el local. El extranjero tiene que meterse en un lío del carajo para que le pase algo. El problema lo tiene el fotógrafo que es el que tienen que estar en el sitio más arriesgado.

Corresponsal en Jerusalén, Washington, Londres…¿en dónde te hospedabas?
Nada de hoteles cinco estrellas. En un hotelito normal. En Nueva York me hospedé en el Roger Smith que lo llevaban unos españoles y El Corte Inglés hacía precios especiales. Después también me hospedé en el Intercontinental. Estaban ahí la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. La Infanta se iba por ahí y me dejaba a Marichalar con un café. Pasé algún ratito con él, pero no gran cosa. Yo sé que si hubiera insistido me habrían conseguido un hotelazo, pero no me gustan los hotelazos.

Imagino que el trabajo de un corresponsal es estar más preocupado de lo que hay fuera que de lo que hay en la habitación.
Exacto. Pero aún así, hay gente que lo hace. Sé de gente que ha estado en hoteles de gran calidad.

Hacías muchas entrevistas en El País, entrevistas digitales…
Sí, ni lo menciones (ríe). Con lo vago que soy, cuando me dijeron que tenía que hacer una de esas cosas una vez a la semana casi me da algo.

En una de esas entrevistas digitales en El País allá por el 2009, decías que en Washington habías salido poco. Sólo para la Casa Blanca y el Pentágono…¿qué viste, qué oliste, qué sentiste estando en Washington?
Es cierto que siempre hueles o sientes algo excepto en dos casos paradigmáticos. Bonn y Washington. Washington es una ciudad negra pero a nadie le interesa la ciudad negra. A la gente le interesa la política, la economía que hay ahí. Cuando sacas una historia de un tío pobre que está jodido y vive en las calles de Washington no interesa. Eso mismo en Nueva York interesaría pero ahí no. Porque Washington es la Casa Blanca.

Es un error del periodismo irse después del circo, irse después de los bombardeos. Quizás se haya perdido la inquietud por responder a esas preguntas que aparecen después de la catástrofe. El cómo ha sucedido, cuántos heridos han sido, cuáles fueron los motivos…Pero, como bien dices tú, es un acierto del negocio. ¿Hasta cuándo va a ser así este acierto bursátil?
Esto que voy a decir es una auténtica grosería, pero es verdad. Lo peor del periodismo son los lectores. Son sectarios, ignorantes y sensacionalistas. Y tú tienes que venderles las noticias a ellos y ellos quieren que les des la razón. Que les des una noticia y les hagas sentir un poquito culpables…pero no mucho. Piden muchas cosas. Si el periodismo se hiciese en serio, habría que vender unos paquetes de cojones y la gente se los tendría que estudiar. Empezando por el sesgo ideológico. El lector tiene su ideología, hay cosas que ya no admite porque no encajan con su cosmovisión.

¿Hablamos del lector español o del lector en general?
Del lector en general. Y sobretodo del español. Porque somos lo que somos. La prensa española es lo que es así mismo como su lector. España ha tenido una historia desgraciada. De modo que el lector es, al mismo tiempo, la solución y el problema. La solución porque sin lector no existes. El problema porque creo que en España no hay una masa crítica de lectores lo bastante curiosos y sin prejuicios como para mantener un buen periódico. No digo sin ideología, pero sí honesto y más o menos independiente. Periódicos como podrían ser The Financial Times, The New York Times o Le Monde en sus mejores momentos.

¿Ha construído entonces el lector español esa idea de que El País es de izquierdas?
Exacto. El País nunca ha sido de izquierdas. Nació en un momento de indefinición total. Polanco es de derechas y Cebrián… el espíritu nunca ha sido de izquierdas. Sí ha sido pro socialista pero por razones empresariales.

Entonces, ¿es para ti utópico pensar que el periodismo y los periodistas tienen que crear una ciudadanía crítica?
No tienen porqué. Esto es parte de una ecuación y además una ecuación muy compleja. Parte desde el origen… Cuando se establece un mínimo consenso de una persona-un voto, se establece sobre un sobrentendido: que exista también una educación pública que vaya a educar cada vez mejor a la ciudadanía. En ese momento las dos ideas eran paralelas. Se supone entonces que se va a dedicar una parte importante del presupuesto a la educación para que la ciudadanía tenga criterio. Claro, en la creación del criterio intervienen los periódicos pero lo principal son los colegios. Y en esto, al menos en España, se ha fracasado. Uno de los grandes fracasos de la España posfranquista es la educación.

Cambiando un poco de tercio y adentrándonos en esta crisis social que estamos sufriendo, en Francia se han hecho siete huelgas generales este año, en España dos. ¿Es lo mismo una huelga en Francia que en España?
Para nada es lo mismo. Francia es un país que se ha construido a partir de 1789 y que ha convencido a sus ciudadanos de que tienen derechos. Y esos derechos se defienden aunque sea de la manera más virulenta posible. En cambio el español tiene la sensación de que le toleran que viva aquí. España ha tenido una historia desgraciada y los que asumen esa historia consideran que tienen el patrimonio español. Y los demás estamos aquí, esperando a ver si la cosa mejora un poquito…pero es una situación mucho menos clara que la francesa y por tanto cuando hay un problema en Francia, la reacción es mucho más contundente. En España, al margen de que los sindicatos y los partidos estén mal gestionados, no hay conciencia ciudadana de que ciertas cosas están adquiridas. En Francia sí. Ellos ganaron su revolución, aquí las guerras siempre las han ganado los mismos. Los del otro lado. En ese sentido España es un país antimoderno.

¿Dirías que España no tiene ciudadanía?
Es que no la tiene. Tiene ciudadanos que no son conscientes de que pueden exigir.

Hablando de Francia, a Hollande se le tachaba de tener pocas agallas. ¿Cuántas agallas le hicieron falta para derrotar a Sarkozy?
Creo que Hollande es como Sarkozy, como Rajoy o Zapatero, es decir, un reflejo de que la política ha dejado de atraer a los mejores. Pasa en el Reino Unido con David Cameron y pasa en Alemania con Angela Merkel. Incluso teniendo en cuenta que Merkel es la mejor de todos estos sin duda alguna. Pero la política ha entrado en una época de desprestigio que atrae a arribistas y a un tipo de personaje funcionarial que está a la sombra del que manda con una calidad mediocre. Y eso es la política europea: política hecha por personas mediocres.

¿Es Hollande el posible representante de esa otra Europa que grita la mayoría francesa y europea? Al menos así decía Guillermo Altares.
No. Yo quiero mucho a Willy (Guillermo Altares) pero Hollande no es gran cosa. Yo le conozco desde que estaba en París y…no, no es nada del otro mundo. Ese es el problema: que normalmente en las elecciones tienes que elegir entre lo malo y lo peor. La política no atrae a gente realmente interesante con capacidad notable para hacer cosas. Pero hubo un tiempo que así fue. Aquellas elecciones entre Charles de Gaulle y François Mitterrand. Sin entrar en la calidad moral de los personajes porque Mitterrand de moral no tenía nada. Pero, joder, calidad intelectual y de gestión sí. Hasta la mismísima Margaret Thatcher. No era una persona extremadamente culta pero tenía ideas clarísimas.

Hay que valorar aunque sea al enemigo.
Claro, claro. Aunque sea el mismo satán hay que saber ver más allá. Hasta Ronald Reagan que era otro inculto enciclopédico tenía ideas clarísimas.

De Francia a Grecia, ¿estamos cerca de ese silencio griego que se manifestó hace unos meses en las urnas?
Estamos ahí. Aquí lo que no ha ocurrido, porque España es una sociedad mansa y los griegos son balcánicos, es que arda el centro de alguna ciudad. Yo creo que pasará. Un día saldrán muertes en una manifestación y la gente se enterará. Habrá un edificio que arda y todo Paseo de Gracia arderá. En Atenas en una noche ardieron 45 edificios. Estamos ahí, ahí. La deuda es menor, eso sí.

España es tan mansa que mientras Sarkozy cerraba la embajada en Damasco y EE.UU y Reino Unido ya habían retirado a sus representantes por la brutalidad del régimen sirio, España decide esperar a que sus socios europeos tomen la iniciativa.
España, por razones históricas obvias, no tiene política exterior. No tiene ni la ayuda de Latinoamérica. Y con México así así…no sabemos a favor de quién vamos ni en contra de quién estamos.

¿Existe algún caso en el que España decidiera algo “motu proprio”?
Eso no existe. La política exterior española es penosa. Y puedo afirmarlo con absoluta certeza y si alguien me pide pruebas, las tengo. He hablado con infinidad de ministros y sobretodo con ex-ministros. España no tiene ni idea.

En los Acuerdos de Oslo de 1993, se olvidaron de hablar sobre el control de Jerusalén, ¿crees que ese vacío fue clave en los posteriores “acuerdos”?
No hubiese servido de nada. Nunca han valido para nada los acuerdos sobre ese conflicto.

Te achacan que hayas escrito sobre Siria sin haber estado allí. Otros te redimen echándole las culpas a los que eran tus jefes.
Esto es fácil de explicar. Obviamente yo estaba acreditado en Israel, lo cual impide que te den un visado en cualquier país árabe. Cuando le dije al periódico de entrar vía Líbano de forma clandestina, el director adjunto me dijo que había hablado con el embajador sirio en Madrid y que este hombre le había dicho que cualquier acreditado en Israel que entrara en Siria sería considerado espía y fusilado. Me dijo el director que ni de coña, que no me acercara a Siria.

El silencio de Asma al-Assad, primera dama de Siria, ante los horrores de su país confunde a la opinión internacional. ¿Es cómplice de su marido o está obligada a callar?
Yo creo que ella no conoce Siria. Ella es británica, una niña pija de Londres. Por otro lado, yo supongo que querrá a su marido y será cómplice pero por ignorancia. Incluso creo que tiene algún sentido su postura. Entiendo a quienes están a favor de Al-Assad porque creen que la alternativa es mucho peor. Yo no soy partidario, pero lo entiendo. Lo que ocurre en Egipto, por ejemplo, es bueno.

Pero en Egipto se están viviendo casos de corrupción debido a políticas neoliberales. Y el servicio público es un desastre.
Claro, sí. Pero al menos ahora se puede hablar de eso. Esto es el primer paso. Cualquiera que se moleste en leer sobre la Revolución Francesa sabe que no todo es fácil al principio. Lo de Egipto tardará unos treinta o cuarenta años en ponerse al nivel, pero están empezando. Y lo de Siria, lo entiendo aún sin compartirlo pero yo qué sé. Mi opinión ahí importa poco. ¿Yo qué sé de Siria? Sólo he estado casi técnicamente y entrando por el norte de Líbano, por un matadero.

En una nueva muestra de desafío a sus rivales políticos, Mahmud Ahmadinejad ha nombrado vicepresidente para Asuntos Sociales a Abdolreza Sheikoleslami, a quien el Parlamento destituyó como Ministro de Trabajo hace diez días. Parece un poco una especie de lucha de poder en Irán.
El régimen iraní está construido sobre la tensión. En 1979 cuando se produce la revolución, la atención occidental sobre Irán es muy intensa. Tanto que los integristas, religiosos, se sienten obligados a crear un sistema formal democrático paralelo. Esta tensión permite que en Irán, o en Teherán al menos, haya una tolerancia mayor que, por ejemplo, en Jerusalén.

Tanto EE.UU como Europa hablan de Hamas como organización terrorista. ¿Qué diría Enric González sobre el partido de Abu Mazen, Al Fatah?
Yo ya trabajaba cuando la OLP era terrorista porque o secuestraban aviones o tiraban a la gente de los barcos. Luego se convirtieron en los no terroristas porque el partido de Hamas era el terrorista. No me considero relativista pero la definición de terrorismo es completamente relativa. ¿Qué es terrorismo? Terrorismo es, creo yo, la política que busca aterrorizar a la población civil. Entonces los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki, el bombardeo de Bagdad… todo eso terrorismo.

Quizás debamos suavizar un poco el tema. Yo no entiendo mucho de fútbol pero voy aventurarme a preguntarte algunas cosillas.
Yo tampoco soy gran entendido. Pero ni tú, ni yo… ni nadie. (Ríe)

¿Crees que Pep será capaz de implantar un modelo tan exitoso en el Bayern de Múnich como hizo con el Barça?
Yo conozco un poco a Pep, él es muy trabajador y muy disciplinado y yo creo que lo hará bien. No sé cómo encajará en un club tan especial como el Bayern, con un idioma que no conoce para nada pero es un club serio y él es un entrenador serio. Puede ir bien. A mi me sorprendió un poco la apuesta.

¿A dónde esperabas que se fuese?
Yo esperaba Inglaterra sin duda alguna porque a él le interesaba mucho la educación de los críos, que hablaran inglés con fluidez y demás cosas. Ahora no sé muy bien qué pensar y yo creo que él tampoco sabe muy bien qué pensar. Es una aventura.

Tengo entendido que eres un gran seguidor del Inter de Milán. En tan sólo tres años uno de los equipos campeones de Europa, no está jugando ni siquiera en la máxima competición continental. ¿Qué se ha hecho mal?
(Ríe) Sí…y esto es una cosa un poco marciana. El Inter es exactamente lo que en su momento fue el Barça: un desastre. Pero el Barça ha tenido dos fortunas históricas: ser representante de una cierta sociedad que le ha dado muchos beneficios y a Messi. Algo así como le pasó al Real Madrid con Alfredo Di Stéfano. Te encuentras con el mejor jugador del mundo y, claro, lo disfrutas. El Inter es lo que era el Barça. Un club rico, con buenos medios pero sin suerte y con una pésima gestión.

¿Es el Inter de Milán un poco como El País?
(Ríe) Sí, algo así. Sólo que el Inter no tiene la buena redacción de El País. Por todo lo demás el parecido es asombroso.

Del Inter nos vamos hasta Londres. No te voy a hablar de Fernando Torres, pero si te voy a preguntar qué te enamoró de Londres. Es bien sabido tu profundo amor por la ciudad y una se pregunta si fue la reina o los Sex Pistols los que te conquistaron.
Desde pequeño soy anglófilo y no sé porqué. Posiblemente porque mi padre no lo era mucho. Estas cosas pasan. Siempre me llamó la atención esa mística, esa cosa que han inventado los británicos. Me hacía gracia. El caso es que hice un viaje con mi mujer hace un montón de años y Londres me gustó. Y me sigue gustando. Es un lugar en donde me siento cómodo. En un momento dado cuando decidí dejar el periodismo y dedicarme a otra cosa mi idea era irme a vivir a Londres. Después de la Guerra del Golfo.

Guerra que tú mismo cubriste.
Sí, sí. Pero al terminar decidí que me dieran la liquidación y cuando me estaba marchando por la puerta, Soledad Gallego me dijo que subiese a ver a Joaquín Estefanía. Éste me dijo que me fuese de corresponsal y yo le dije que no. Pero al llegar a casa pensé que si yo quería vivir en Londres era mejor que me fuese con un sueldo que sin él. Entonces le llamé y le dije que ese no que le había dicho… que podía ser un sí.

¿Por qué se produce esa crisis existencial en la que decides abandonar la profesión?
Es que…había que estar allí. Mi padre leía lo que yo iba publicando y decía que a mi vuelta me iban a despedir. Claro, lo que yo escribía era sin interés. Era lo que yo veía. La Guerra del Golfo es el paradigma de la mentira periodística. Es la primera guerra en la que nadie tiene acceso al frente, nadie está donde pasan las cosas y hay unos cuantos, muy pocos, que se encuentran en donde se reciben las noticias: en Bagdad. Pero los que estamos del otro lado nos estamos comiendo unos chuletones estupendos y no nos enteramos de nada. La gente usaba la propaganda que los kuwaitíes mandaban desde el exilio. Pero no tenían ni puta idea. Cuando te llama gente preguntándote cómo es que tú no sacas nada cuando otros diarios están publicado X titulares te das cuenta de que se están contando cosas falsas. Entonces te desanimas un poco. Yo era bastante joven, tenía unos treinta años. Y esa fue, no una crisis, pero sí uno de esos momentos en los que ves que tu oficio está fallando y en un momento clave. Cuando yo vi todo lo que se estaba publicando dije que no quería formar parte de esa mentira.

Nos trasladamos con Rodolfo Walsh a 1956 cuando por orden de la policía secreta, investiga una masacre de policías en Argentina. ¿Que investigaría Enric González?
No sé si me gustaría hacerlo yo pero en España está pendiente una investigación de lo que pasó entre 1975 y 1985. Esos diez años de la Transición. Una época en la que seguimos moviéndonos por suposiciones.

Si pudieras juntar a varios dirigentes importantes del mundo entero para hacer un mundo más bonito, una España más digna o menos corrupta, ¿cuál sería tu once ideal?
No sé si saldrán once pero… y dudo que salga algún español pero allá vamos. Interesante pregunta. (Pensativo) Ehmm, ¿puedo cambiar el régimen? ¿puedo poner un presidente de la República?

Es tu once, así que adelante.
El Presidente de la República sería Winston Churchill
El Jefe de Gobierno Charles de Gaulle
Ministro de Economía Pierre Mendès France

Ministro del Interior Nelson Mandela
En Ministro de Defensa tengo dudas pero me decanto por Zapatero
Ministro de Administraciones Públicas Rajoy

¿Pero este once piensa ganar algún partido?
(Ríe) Esto está hecho para ganar. No para ganar guerras pero con Zapatero de Ministro de Defensa ya no te metes en ninguna guerra, ese es el punto. Ministro de Sanidad…aquí pondría a una Ministra que en el año 1973-74 impulsó en Francia la ley del aborto, creo que era Simone Veil. No sé si queda algún otro ministerio que resaltar.

El Ministro de Educación.
Ah, coño. Ministro de Educación. Veamos…Fernando de los Ríos sin ninguna duda.

Ya vamos finalizando, Enric. Varios nombres y frases y me dices qué te evocan.
Leopoldo María Panero
El mejor poeta español del S.XX.

Santiago Segurola
Somos amigos, en lo personal no entraré, pero es el tipo que consiguió que la información deportiva reflejara la situación general. Empezó a introducir elementos sociales y políticos en la crónica deportiva. Ya no era sólo fútbol.

“Ya no te miden por lo que vales sino por lo que cuestas” Ramón Lobo
(Largo silencio) Sí, pero no importa. No importa por cómo te midan. La sociedad está muy pendiente de ver cómo nos miden. Eso es un problema.

Esperanza Aguirre
Es como Ángela Channing. Es muy lista y muy simpática. Es una política, profesionalmente, formidable.

La familia Bardem
Sólo conozco un poco a Javier y me parece un tío muy simpático y muy agradable. Como actor es brillante.

Hay cierta polémica por esos actores o futbolistas españoles que después se van a vivir a Miami o tienen a los hijos en X colegio o acuden a X hospital.
España es un país de imbéciles, puestos a llamar a las cosas por su nombre. Eso de que los actores no pueden opinar o no pueden hacer lo que les de la gana es una memez.

Bárcenas.
¿Bárcenas el del PP?

Sí.
Ah, pensé que era un periodista que no conocía. Este tipo es un síntoma. Ahora es Bárcenas pero antes eran otros. Es un síntoma de la elefantiasis de los partidos políticos. No son víctimas de la corrupción, son un foco de ésta.

“El oficio tiene días tan buenos que compensa por todo lo demás” Enric González
Ya lo creo que sí. Tú pregúntale a un funcionario de la Dirección General de Tráfico cuántos días realmente gloriosos ha tenido. Si ha tenido alguno será por razones totalmente ajenas al trabajo. El periodismo te da momentos grandiosos. También te da momentos muy malos…pero pesan menos. Si quieres ganar dinero dedícate a otra cosa. Si intentas ser honesto y autocrítico la mayoría de los días son malos, sientes que no has hecho las cosas bien pero es que no da tiempo. Es imposible hacerlo bien. Pero dentro de todo este sin sabor hay uno de esos días que valen toda una vida porque has estado ahí, has estado en la noticia, lo has visto…no tiene precio. Hay que intentar entender el mundo en el que vives y eso, eso te lo da el periodismo. Hay momentos que te iluminan cuando ves lo peor y lo mejor del ser humano. Pueden ser días espantosos, días llenos de atrocidades, pero te iluminan. No se paga con dinero.

 *Entrevista realizada el día 15 de Febrero de 2013

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18 pensamientos en “ENRIC GONZÁLEZ: “Lo peor del periodismo son los lectores”

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  2. Pingback: Los comentarios de mis artículos son una basura - Error 500

  3. Pingback: ENRIC GONZÁLEZ: “Lo peor del periodismo son los lectores”

  4. Lo peor del periodismo son los periodistas que se creen dioses de la palabra y dueños de la razón cuando tan solo son mercurios de sus amos y simples mercenarios. de los banqueros que les pagan por omitir y manipular.

      • Mientras leía la entrevista sentía curiosidad por llegar a los comentarios y ver qué iba a encontrarme. ¿Y qué iba a ser? Precisamente eso, dos seres cargados con toda la razón del mundo y cegados por sus prejuicios. Sin capacidad para otear lo que alguien que no opine exactamente igual que ellos pueda pensar. Y con el gatillo fácil para el insulto, además, que se sienten capacitados para menospreciar a uno de los mejores periodistas españoles vivos que nos quedan.

        Enric tiene razón: lo peor del periodismo son sus lectores. Y lo peor de Internet son los internautas. Y lo peor de la democracia, sus votantes. Igual es que en general, lo peor del mundo son aquellos que lo habitan. Alá, ya me habéis puesto tristón.

        Por otro lado, enhorabuena por la entrevista. No conocía el site, pero a partir de ahora me pasaré más a menudo. Gracias por aportar una pizca de coherencia y calidad a mis lecturas mañaneras 😉

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  6. Pingback: ¿Lo peor de la literatura son los lectores? (1ª parte) | verba volant, scripta manent

  7. Un artículo definitivo y necesario.
    El mejor que he leído sobre el periodismo real,
    los lectores-consumidores, “la ciudadanía inexistente” y el más que modesto perfil de España en el Mundo.

    Enhorabuena Enric González

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