¿Has besado alguna vez a un caballo?

No me olvides nunca y piensa que he sido el mejor par de tetas que has podido ver. Y tocar. No me olvides porque hayas visto lo peor de mi en una noche cálida mientras corría tras de ti. En tacones. No me olvides porque hayas conocido a una mujer más bella, más inteligente, más graciosa. No me olvides porque pienses que te amé alguna vez o porque me haya encariñado con tus defectos.  No me olvides porque te haya pedido que me olvidases y jugase a no querer quererte, ni soñarte, ni besarte. Si puedes, date el capricho de quererme alguna vez aunque sea a escondidas. Que el amor es y no es. Y está sin estar y los miedos más que asustarnos, nos dan fuerzas. ¿Para qué olvidarte? ¿Para qué fingir que ya no existes? No me olvides porque pienses que uno no debe de volver a donde fue feliz. Vuelve las veces que quieras, las veces que te de la gana. Vuelve e inventa una nueva historia. Quizás una más bonita, más real, más tangible. Una historia en la que los dos aprovechamos los días y en vez de odiarnos, nos torturamos de placer. Vuelve pero no te quedes, regresa a tu hogar y rompe los nudillos al pensar en lo que pudo ser y no fue.

Te pienso y siento que nunca te tuve, que nunca conseguí descifrar el cúmulo de sensaciones que despertaste en mí. Te noto cerca aunque no lo estás. Más cerca incluso que cuando te tenía entre mis sábanas. Y la vida, entre sus vueltas, sus norias, sus brincos, parece más sencilla ahora que no estás. Pero si nunca estuviste…¿por qué me siento así?

La maman et la putain

La maman et la putain

Algunos días noto como la brisa me pega una buena hostia en la cara y me dice que espabile. Que hable de amor, que es lo que mueve este mundo. Y entre el sol que sale por Galicia estos días (digno de ser fotografiado y guardado en la memoria) y esa ligera brisa soñolienta, se me da por pensar. Se me da por adivinar que el discurso político queda ya obsoleto. La crisis económica es un lastre que ya hace mucho que arrastramos y la anestesia a la que nos han sometido es demasiado buena. Que no despertamos ni parece que vayamos a hacerlo. Crisis humana, crisis cultural…y yo sólo recuerdo a Sabina cantar “crisis en la cama, cada sueño un drama”. Recuerdo a Sabina y a mi padre decir: ¿qué sabrás tú del amor si nunca has besado a un caballo?

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