Lo que yo quiero no es lo que tú quieres

A menudo encuentro artículos que hablan de lo que queremos las mujeres o, más bien, del tipo de hombre que queremos. Normalmente son artículos hechos por mujeres. Artículos inteligentes, graciosos y bien escritos; una delicia. Pero no deja de sorprenderme esa generalización. En realidad, cualquier tipo de generalización (aún siendo necesaria) me produce un tipo de sarpullido muy picajoso. Las mujeres queremos un hombre que sea capaz de… tengo que reconocer que yo también lo he hecho: las mujeres queremos/odiamos un hombre que… Por algún extraño poder, vaya una a saber si se trata del Cosmos o de los chacras, tenemos esa necesidad de contarles al mundo entero que sabemos lo que quieren las mujeres. Porque como yo soy mujer, sé lo que quiere mi amiga. Y la amiga de la prima de mi mejor amiga. ¡Somos la hostia!

Bien, yo, sinceramente no sé lo que quieren las mujeres. Ni me interesa. Me llega con saber lo que quiero y espero yo de un hombre. Que si tengo que confesarlo, a día de hoy aún no lo tengo muy claro. Un día quiero una cosa pero al día siguiente me choco contra la pared, me caigo de culo, me rompo la cabeza y me doy cuenta de que iba por el mal camino. Así siempre, oigan. Una no aprende ni hay manera. Y muchas veces ni se quiere.

Es curioso, hacemos listas enormes con las características que queremos que tenga nuestro hombre. Un día una amiga mía y yo, tomando unas cañas, llegamos a describir en un papel a nuestro hombre ideal. La cosa no quedó ahí, las cañas y el furor de la noche nos llevaron a quemar tal papel y tirarlo en la fuente de Platerías como si estuviésemos haciendo un conjuro. Lo juro, esto llegó a pasar. Cosa de meigas sería. Tras mucho pensar en ello, tras muchos golpes y varios polvazos, he decidido dejar de hacer listas interminables con los hombres. Tengo que dejarme de utopías y pedir menos misiones imposibles. He resumido la lista en cuatro puntos esenciales y muy importantes:

1. Que tenga una conversación intensa, interesante, culta.

2. Que me de los mejores orgasmos de mi vida.

3.  Que sea del Deportivo de la Coruña. Me gustan las discusiones valientes, sinceras y desgarradoras. Entre una seguidora del Celta de Vigo y uno del Dépor, el debate está servido. Además, como me va a dar los mejores orgasmos de mi vida (y yo a él, que una cumple), no  hay nada como un buen polvo para calmar las aguas.

4. Que sepa expresar sus sentimientos. Han dejado de gustarme las adivinanzas.

Y esto es lo que quiero de un hombre, no sé lo que quieren las mujeres y como dije antes, no me interesa. Y como decimos en Galicia: malo será.

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