Algo tienen los festivales de música

Probablemente tengan que coger unos cuantos medios de transporte. Algún tren, algún autobús…también los hay con suerte y sólo tienen que encender el coche y tirar de radio hasta llegar al recinto. Algunos sólo tienen que guardar la tienda de campaña y el saco de dormir en el maletero, otros tienen que cargar con las bolsas de la compra, la tienda de campaña, el saco de dormir y el alma en la espalda. Lo más seguro es que te de el sol en los hombros, en las piernas y hasta en las partes íntimas. Pero tú tienes las entradas desde hace tiempo y estás deseando llegar al cámping, abrir una cerveza y que corra la brisa. Sí, estoy hablando de los festivales (de música). Los festivales han sido instaurados para perder el control, ganar juventud y disfrutar como posesos. Los festivales de música están hechos para todos, o por lo menos, para los que están dispuestos a dejarse la voz en cada concierto.

Llegas deseando montar tu tienda de campaña así que buscas el mejor sitio. Pero son muchos requisitos. Tu sitio perfecto tiene que estar cerca de los baños, a la sombra, no muy lejos de la zona de conciertos y cerca de hombres apetitosos (también valen mujeres para quien guste). Cabe decir que normalmente hay alguna que no se cumple. Ojalá fuese el requisito de estar cerca de los baños. ¿Que nos meamos encima? Da igual. Con hombres interesantes cerca siempre se resta importancia a las cosas. Pienso. Pero tú montaste tu tienda ya y aunque no se cumpla alguna de las necesidades básicas, tienes tu cerveza abierta, tu cigarro y las risas de tus compañeros. Que eso, señores, merece la pena más que casi cualquier cosa en este mundo. Las risas con tus amigos. Y entonces viene el ¿y a qué conciertos vamos? Normalmente son muchos, así que hay que hacer una selección. Están los que jamás te perderías aunque hayas visto trescientas y cinco veces, están aquellos que nunca has visto pero es una obligación ir. Suelen ser la puta polla, perdonen la expresión. Después están los artistas que no conoces mucho pero tienes que ver, nunca se sabe. No sé qué clase de fuerza oscura existe pero siempre, siempre, terminas disfrutando como una enana con aquellos artistas que nunca habías escuchado. Cosas de festivales, amigos. Los hay que te sorprenden gratamente, los hay que te decepcionan ligeramente pero tú estás de festival y no es momento para preocuparse por esas banalidades. Seré yo que soy optimista (a veces). Yo qué sé, la vida es corta y yo soy optimista. Y me repetiré hasta la saciedad, sí. Los festivales están hechos para hacer cosas que no haces en tu día a día. Marquen aquí según sus gustos porque hay gente a la que se le da por hablar con árboles, rodar por el suelo monte abajo… hay de todo. Y quien piense que son las drogas, no. Son las ansias de saltar, gritar y joderse el alma en el intento.

Los festivales de música ofrecen todo un cuadro pintoresco sobre el perfil de personas que asisten. Y aquí también hay de todo. Están los que no van a casi ningún concierto y se quedan en las tiendas bebiendo y manteniendo jugosas conversaciones sobre la vida y también los hay que jamás les ves por la zona de acampada porque no salen del recinto de conciertos. Están los que vienen tan preparados para la ocasión que incluso asusta un poco. Pero, sin duda alguna, mi perfil favorito es aquel que tiene su mesita cual barra de bar llena de cócteles varios y suele ser un grupo bastante grande. Son esos hombres colocados en sitio estratégico que hacen amigos incluso sin quererlo, éstos siempre tienen una palabra bonita que dedicarle a cada mujer que pase. Y por bonita puede que me refiera a la chica, la chica, ¡ay la chica! Pero lo dicen con una gracia y un salero tan cojonudo que te tienes que enamorar. Lo tienen todo pensado, ¡qué cabrones! Estas son tan sólo breves pinceladas. Hay todo un arsenal de perfiles y desconozco muchos.

FESTIVAL

Los festivales de música están llenos de personas interesantes sin duda alguna, es un mundo muy heterogéneo. Puedes vivir toda clase de experiencias y como experiencia que es, se te queda grabada en la memoria. Quizás porque conociste a una persona jodidamente impresionante y te quedaste prendado de ella como si fueses un maldito protagonista de cualquier película americana. Se te queda grabada porque saltaste y gritaste como nunca viendo a grupos que escuchas en tu día a día. Quizás no se te olvidan experiencias así porque las compartiste con personas muy especiales. ¡Quién sabe! Da igual que todos los años vayas a tres, cuatro o diez festivales. Da igual que pases tres días sin ducharte y estés deseando llegar a tu casa, darte una buena ducha y comerte un buen chuletón. Como dije antes, esto es banal. Algo tienen los festivales que enamoran. Sí, este año ya he empezado la época de festivales. ¡Larga vida a los festivales de Rock n´Roll!

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