Mejor recuérdeme por mi coño y no por el de otras (I)

Cuando te vayas recuerda que, aunque seguramente no la mejor, fui la que siempre quería hacerte una buena mamada. Y recalco lo de buena. 

Siempre le decía eso. Siempre se ponía encima de él, apoyaba la cabeza en su pecho y le pedía que, por favor, cuando se fuese, recordase aquella frase. Le daba igual todo lo demás. Ella sólo quería que él recordase que siempre disfrutó del placer mutuo. Ella sólo quería que él no se olvidase de las noches de pasión, no quería que se olvidase de la conexión. Ya daba igual si iban a existir mujeres mejores o peores. No importaba si pasarían por su vida mujeres con mejores tetas o con un coño más rico porque lo único trascendental era si él iba a recordarla. Si iba a recordar cómo le acariciaba las mejillas cuando terminaban de follar y le miraba como si fuesen a despertarse los lobos interiores. ¿Recordará como le tocaba la pierna derecha cuando le escuchaba hablar de su infancia? ¿Se habrá dado cuenta alguna vez de que siempre prestaba atención hasta en la ínfima cosa? Ella no podía dejar de preguntarse aquellas tontas y absurdas cosas. Las pensaba en el autobús, de camino al supermercado, antes de dormir… a veces se apoderaban de ella y perdía el control de los pensamientos. No quiero que piense que fui la mejor mujer que pasó por su vida, sólo quiero que recuerde, una noche cualquiera, lo cómodo que estaba dentro de mi coño, o de mi culo…o de mi boca. Ya ven, a veces uno tiene que ser conformista y bien grosero.

Lost Highway.

Lost Highway.

La conexión no se puso en el lenguaje por poner. La conexión, y hablo de esa cosa rarísima que se despierta entre dos personas sin saber el motivo, es lo mejor que le puede suceder a los amantes. Cuando hay conexión, sobra el follar por follar. Cuando hay conexión, se hace el amor. Y no piensen que me estoy poniendo cursi, no. Aunque, ¿qué es cursi? Bueno, ustedes sabrán. Pero que sepan que hacer el amor es bueno. Hacer el amor implica pasión y confianza y no entran en el saco los enamoramientos, las flores y los bombones; las flores pueden dar alergia y los bombones engordan. Nos da como vergüenza decir eso de hacer el amor, entonces usamos el verbo follar. Queda más frío, más de personas duras. Es mucho más eh, que yo no estoy enamorado, yo follo, practico el sexo. Pues sepan ustedes que a esa conexión sin respuesta que han experimentado con alguna persona y ha terminado en sexo, se le llama hacer el amor. Porque nos podemos enamorar de la vida y de las personas de una manera intensa y fugaz. Nos podemos enamorar sabiendo que terminará al día siguiente. Nos podemos enamorar y podemos hacer el amor sin estar enamorados.

Lo único importante en esta vida es que le recuerden a uno por el sabor de su coño o de su polla. Lo demás debería ser complementario.

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